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Los semiconductores en el desfile del 12 de octubre: dentro del 8×8 Dragón

MicroNanoSpain • • 8 min de lectura
Los semiconductores en el desfile del 12 de octubre: dentro del 8×8 Dragón

Cuando alguien nos habla de un dragón, lo más seguro es que se nos venga a la cabeza Juego de Tronos. Sin embargo, el Dragón 8×8 es un coloso, un vehículo de combate de ocho ruedas. Y si te preguntas qué relación tiene el Dragón con MicroNanoSpain, la respuesta está en algo que no se aprecia desde la acera: la electrónica que permite observar el entorno, gestionar información y coordinarse con otras unidades. Su sistema de misión, Maestre, desarrollado por Indra, conecta sensores y subsistemas para ayudar a la tripulación a comprender lo que ocurre alrededor del vehículo. Detrás de esas funciones están los semiconductores: componentes que captan señales, procesan datos y hacen posibles las comunicaciones.

El desfile del 12 de octubre ofrece una ocasión magnífica para acercarnos a esta tecnología con otros ojos, ya que, según defensa, el Dragón desfilará este año junto a las fuerzas armadas españolas. Su presencia permite plantear una pregunta que va más allá del blindaje o de sus ocho ruedas: ¿cómo transforma un vehículo lo que detectan sus sensores en información útil para las personas que lo operan?

Dragón VCR

Ver alrededor del blindaje empieza en un sensor

Observar desde el interior de un vehículo protegido plantea una dificultad evidente: el blindaje limita la visión directa. Pero no solo eso, en el campo de batalla es necesario tener todos los datos posibles sobre el entorno para poder analizar y tomar las mejores decisiones. Además, no solo hay que mirar hacia delante, sino que también hay que tener en cuenta la retaguardia o incluso el cielo.

Por ello, en mayo de 2024, Indra presentó al Ministerio de Defensa una evolución de su sistema de visión de 360 grados, diseñada para integrarse con el sistema de misión del Dragón. La compañía explicó que empleaba imágenes de cámaras de rango visible, nocturno e infrarrojo y algoritmos de inteligencia artificial para apoyar el análisis del entorno, bajo supervisión de la tripulación.

Aunque la sensórica tiene presencia en otras partes del vehículo, en este sistema de visionado 360, los semiconductores forman parte de muchos elementos que lo conforman. Por ejemplo, en el caso de las cámaras visibles, se utilizan sensores como los típicos de las cámaras de vídeo, salvando las distancias; estos se llaman sensores CMOS –habitual en cámaras digitales–. Estos sensores CMOS contienen pequeños elementos fotosensibles que reciben una cantidad de luz determinada que se transforma en carga eléctrica que después es leída por un procesador, para ser convertida en píxeles.

Por eso una cámara es más que una simple lente; dentro de ella, si hacemos zoom, contiene una gran cantidad de semiconductores.

De las imágenes a las pantallas: ¿qué aporta el procesamiento?

Capturar una imagen es solo el primer paso. Después hay que procesarla y conseguir que la información llegue a la tripulación a tiempo y de una forma que pueda interpretar rápidamente.

Pensemos en una cámara situada en el exterior del vehículo. Puede captar una imagen con mucho detalle, pero esto no es suficiente. Esa imagen tiene que convertirse en datos, procesarse y llegar hasta una pantalla en el interior. La clave está en la rapidez del recorrido de la imagen desde que es capturada hasta que llega a la pantalla.

Aquí es donde las decisiones que se toman al diseñar la electrónica tienen consecuencias muy concretas. Si queremos procesar y transmitir una gran cantidad de información con mucha rapidez, necesitaremos capacidad de cálculo y de transferencia de datos suficiente, con el consumo energético y la generación de calor que eso implica. En otras situaciones puede interesar reducir la cantidad de datos procesados para obtener una respuesta más rápida. Para quienes diseñan chips y sistemas electrónicos, el reto consiste precisamente en encontrar ese equilibrio pensando en lo que se necesitará en la aplicación final.

En un vehículo como el Dragón, además, debe ser prioritaria la capacidad para discernir entre imágenes valiosas y las que no lo son tanto. Una cámara puede generar continuamente imágenes del entorno, pero el objetivo no es llenar las pantallas de datos: es convertirlos en información que ayude a interpretar qué está ocurriendo alrededor del vehículo.

Así, entre la cámara exterior y la pantalla que observa la tripulación existe una cadena electrónica que debe captar, convertir, procesar y mover información en muy poco tiempo. Los semiconductores están presentes a lo largo de esa cadena y condicionan aspectos tan perceptibles para el usuario como la rapidez con la que aparece una imagen, cuánto detalle puede mostrar o qué procesamiento puede realizarse sobre ella.

Representación sobre CMOS
Imagen creada por IA.

GPS y Galileo: la posición también necesita electrónica

Una vez que la tripulación puede observar lo que sucede alrededor del vehículo, aparece otra necesidad: saber dónde se encuentra y relacionar esa posición con la información que recibe. Para ello, los sistemas de navegación por satélite son fundamentales. Su funcionamiento depende también de los semiconductores: los chips de los satélites permiten transmitir señales de radio que los receptores del vehículo captan y procesan para calcular su posición, a partir de la información recibida de varios satélites. 

GPS y Galileo permiten proporcionar información de posicionamiento, navegación y tiempo a los sistemas que disponen de un receptor compatible. Sin embargo, Galileo tiene una característica especialmente relevante desde el punto de vista estratégico: es un sistema europeo independiente y bajo control europeo. La propia ESA señala que una de las razones principales para desarrollar Galileo fue precisamente la independencia europea en un ámbito tecnológico considerado estratégico.

Esto no significa que Galileo sustituya necesariamente al GPS. De hecho, ambos sistemas pueden utilizarse de forma conjunta, aumentando la disponibilidad de señales y la robustez de la navegación. La diferencia fundamental es que Europa no depende exclusivamente de una infraestructura de navegación controlada por terceros. Y esta apuesta por la autonomía tecnológica también se extiende a las comunicaciones espaciales, donde encontramos de nuevo a Indra, que recientemente ha adquirido Hispasat y el control de Hisdesat, dos compañías españolas que operan servicios por satélite, incluidos los destinados a defensa y seguridad.  

Por tanto, en un sistema como Maestre, la importancia de Galileo no reside únicamente en obtener una posición geográfica, sino en la posibilidad de integrar una fuente europea de posicionamiento y sincronización dentro de una arquitectura tecnológica de carácter estratégico. 

Comunicaciones y radar: dos funciones distintas, una base microelectrónica

Conocer la posición propia resulta más útil cuando puede compartirse. Indra explica que el sistema de gestión del campo de batalla, BMS, integrado con Maestre, permite intercambiar información táctica, posiciones y datos de sensores entre unidades. La electrónica deja así de servir únicamente al vehículo individual y pasa a sostener su coordinación con otros.

En estos sistemas no solo se necesitan procesadores para gestionar la información. También intervienen semiconductores de radiofrecuencia (RF) y semiconductores de potencia, fundamentales para el funcionamiento de los equipos electrónicos. En las comunicaciones entran en juego distintos circuitos encargados de generar, amplificar, transmitir y recibir señales, como los amplificadores de potencia, los amplificadores de bajo ruido, los mezcladores y los convertidores de frecuencia. Estas tecnologías también tienen aplicaciones en sistemas como los radares, que permiten detectar objetos y determinar características como su distancia o velocidad. 

Estas funciones muestran también por qué hablar de «chips» no significa hablar exclusivamente de procesadores: incluye componentes capaces de trabajar con señales de radiofrecuencia.

Los semiconductores marcharán también en el desfile del 12 de octubre

Es por todo lo anterior por lo que podemos decir que los semiconductores serán partícipes también del desfile de este 12 de octubre, no porque haya un chip o un sensor individual que salga a desfilar, sino porque estos son cada vez más importantes en el sector de la defensa. Ejemplos como el del dragón 8×8 y los sistemas desarrollados por Indra nos dejan claro que los componentes electrónicos forman parte de la estrategia sectorial de la defensa europea y española.

Y tú, ¿irás a ver a los chips y dragones desfilar por Madrid? ¿O, sin embargo, utilizarás componentes electrónicos para ver cómo estos desfilan por Madrid?

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The MicroNanoSpain project has received funding from the Chips Joint Undertaking (CHIPS JU) under grant agreement No 101217813, with support from the European Union and national funding from the Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública under Grant No CJU-010100-2025-5

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